Solo una pocas estrellas anunciaban que ya no estaba en un sueño, se distinguían perfectamente en un manto de oscuridad a través de la ventana de la habitación. La estridente melodía de una canción de los años ochenta de volvía a despertar del sueño, como cada mañana. 

''Mejor que pares...'' pensaba como amenazando al equipo de musica, que no dejaba de chillar ''You'd better stop...'' de Sam Brown por los altavoces. No hizó caso. Los pies se arrastraban todavía sobre la fría piedra en la oscuridad mientras buscaban la ducha.

La luz cegó cada cono y bastón de mis ojos, pero el agua fría, tan fría que pensé que la robabamos del Polo Norte, tampoco fue un gran consuelo. Unicamente la segunda visita a mi ventana, despues de disfrazarme con las absurdas telas civilizantes, hizó brillar el alma que creía perdida...

Con la mirada perdida entre los grumos del desayuno y entre las migas de unas galletas dulces, fueron apareciendo las siluetas recortadas de los edificios obligando al resplandore televisivo a perder su hegemonía.

''Luces de Bohemia'' a la mochila. Y otro esperpento da comienzo a las 8 de la mañana mientars camino hacia las puertas de una carcel intelectual. Un camino anegado de humo de cigarrillo, y una compañía que nunca suplantará la que deseo a mi lado.

Olvidada la cabeza y el almuerzo en un recreo de suposiciones inverosimiles y desagradables. Sin fundamento. Sin causa. La casualidad hoy se vistió de moneda de 1 euro, y pude hacer un trueque un poco injusto. Un €uro a cambio de una caña de chocolate mal recibida.

Explicaciones que no resuelven dudas, preguntas de las que no se encuentran respuestas.

Una tarde infinitamente desaparecida en el plano temporal a partir de la ultima palabra de este texto.


Un buen día a todos,

desde la cafetería sin reloj y sin luz de hoy.