A veces me pregunto porqué soy como soy. He cambiado con el tiempo, aun lo sigo haciendo. De hecho... puedo cambiar de punto de vista sobre un mismo tema varias veces en poco tiempo, y eso a veces me hace parecer incoherente (quizás no para los demás pero sí para mi misma). Pero lo cierto es que es un cambio constante.
Antes solía ser más callada, responsable y con las prioridades más bien claras. Sin embargo, conforme pasa el tiempo, noto que todo eso va siendo más difuso. No logro acallar los comentarios hirientes a gente que me importa y a la que, incluso, quiero. No puedo ser responsable de mis actos, siempre acabo culpando de mis actos a los demás. Y ya no sé que meta persigo ni en los estudios ni en mi vida personal.
Es como si hubiera perdido el norte en mi brújula moral, o que al menos ese norte se haya perdido. Es confuso: se que en otro tiempo habría seguido con mi vida tal cual está ahora, acabaría el camino que me tracé (o me trazaron otros, es algo que no se) hace algún tiempo, esperaria pacientemente a que fueran otros los que me ayudaran a dar con la solución adecuada. Incluso me callaría aquellos comentarios ácidos y desagradables que ahora me hacen sonreir maliciosamente. Pero ahora, después de algún tiempo y de que me hayan hecho daño tantas veces, y de que me hayan decepcionado otras tantas, solo puedo decir lo que me nace del corazón, esa pequeña y deteriorada parte de mi interior.
Solo puedo decir: "Yo decido que hacer con mi vida".
El miedo ahora es decidir hoy algo que no desee mañana, pero según dicen hay que correr el riesgo, que el que no arriesga no gana. Y si luego me arrepiento, vale. Habré cambiado de nuevo, siempre cambio... Pero al menos se que lo intenté. No me quedaré con la duda de qué podría haber pasado, o que podríamos haber sido. Todo se reduce a eso: a correr riesgos.

Imagen: Matrix (película)

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados